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"Siembra" de Rubén Blades y Willie Colón

El disco que derrumbó el mito de que la salsa era solo para bailar

La Prensa (Panamá) [ domingo 5 de octubre de 2008 ]

Siembra

Portada del disco "Siembra" de Willie Colón y Rubén Blades.

Este disco va a ser la muerte profesional y comercial de Willie Colón’, concluyó uno de los participantes de la reunión.

Era 1978, Nueva York. Jerry Masucci, dueño de Fania Records, había convocado a tres de los más importantes disc jockeys de la ciudad para escuchar por primera vez las siete canciones de Siembra, el nuevo disco de Willie Colón y Rubén Blades.

No les gustó. ¿Cómo les iba a gustar si la pieza más corta tenía 4 minutos con 50 segundos? Por esos días las canciones rondaban los dos y medio minutos, lo que permitía a las emisoras programar dos o tres canciones seguidas por tres minutos de anuncios comerciales.

Había un tema que, además de tener un ladrón y una prostituta que terminaban matándose, duraba siete minutos. ¿Quién decía que los oyentes no se aburrirían y cambiarían la emisora?

Entre los seguidores de la salsa en Nueva York todavía no era bien visto que fuera Rubén Blades y no Héctor Lavoe quien hiciera dupleta con Willie Colón. Lavoe y Colón formaron uno de los mejores binomios de la salsa.

Siembra salió. Cuando empezó a promocionarse Pedro Navaja algunos dj en emisoras de Nueva York hicieron lo lógico: editarla, para hacerla más corta. Cuando los oyentes cayeron en la cuenta, levantaron sus teléfonos para quejarse. Era la ira de los conversos.

Porque Siembra convirtió a miles a la salsa, derrumbó el mito de que era solo para bailar y cautivó a quienes hasta entonces la miraban con el rabillo del ojo.

Aquiles Lombardo, quien labora en estaciones de radio en Panamá desde 1970, comenta que Blades condujo a la salsa a “lugares donde nunca se había escuchado”. Por aquella época trabajaba en Estéreo Panamá, una emisora de rock, pero los discos de Rubén eran bien acogidos allí”.

Ojos (4:50 minutos), Siembra (5:21), María Lionza (5:27), Buscando Guayaba (5:43), Plástico (6:37), Dime (6:59) y Pedro Navaja (7:21), siete canciones que sí gustaron al profesional, a los de izquierda, a la abuela, al trabajador.

Fue el primer disco de salsa en vender un millón de copias, en un tiempo en que vender 40 mil se consideraba un éxito y vender 100 mil era extraordinario. Hasta ese momento la salsa tenía su principal mercando en la Gran Manzana y en Puerto Rico; con Siembra se expandería a otros países de Latinomérica.

Tacho Puertas, vinculado a la radio panameña desde 1987, opinó que este disco fue un “fenómeno sociológico en nuestra América, al unificar los anhelos y aspiraciones sociales de una generación. Sus letras tienen un importante contenido de observación y análisis sociológico, que al pasar de los años le han dado la razón: la búsqueda de nuestra identidad y de un mejor futuro”.

“Era una ciudad de plástico de esas que no quiero ver

De edificios cancerosos y un corazón de oropel

Donde en vez de un sol amanece un dólar

Donde nadie ríe donde nadie llora

Con gente con rostros de poliéster

Que escuchan sin oír y miran sin ver”...

(Plástico)

La mordida a la Gran Manzana

Colón y Blades se conocieron a inicios de los años 1970, cuando el primero se presentó en Panamá en la Plaza 5 de Mayo, en Vía España y en el Club de Yates y Pesca, y el segundo comenzaba sus pasos hacia una carrera en el canto y la composición.

En el verano estadounidense de 1977, apareció Metiendo mano. En la portada del álbum, Colón era un satisfecho entrenador de boxeo, quien alzaba los brazos de su triunfante pupilo: Blades.

En solo dos meses dos de sus temas, Plantación adentro, de Catalino ‘Tite’ Curet Alonso, y Pablo Pueblo, de Blades, llegaron al primer lugar del hit parade de Nueva York, Caracas, Bogotá y el Caribe. Eran canciones de denuncia social, donde unas letras poéticas y certeras eran tan vitales como el ritmo contagioso que las acompañaba.

Los considerados John Lennon y Paul McCartney de la salsa colaboraron por siete años y en ese período hicieron posible los álbumes Metiendo Mano (1977), Siembra (1978), Maestra Vida (1980), Canciones del Solar de los Aburridos (1981) y The Last Fight (1982). Más tarde, en 1995, se reunieron por última vez para hacer posible Tras la tormenta.

El líder de la banda Irakere y ganador del Grammy, Chucho Valdés, ha dicho que la salsa no ha vuelto a tener el mismo nivel de excelencia que tuvo gracias a “Eddie Palmieri, Ray Barretto, Rubén Blades y Willie Colón, siendo el punto máximo el elepé Siembra, pero luego [la salsa] se ha comercializado con el amor y la cama” (La Prensa, 1998).

Con sombrero de ala ancha

Rubén dice que siempre supo que Pedro Navaja le iba a gustar a la gente; la misma corazonada la tendría años después con Amor y Control y Patria.

El guapo de sombrero de ala ancha y diente de oro rápidamente fue acogido por los jóvenes, los estudiantes.

Sobre Pedro Navaja, Gabriel García Márquez ha dicho dos cumplidos: uno, que a él le hubiera gustado inventarlo, y el segundo es que gracias a Pedro, Blades es “el desconocido más famoso del mundo”, porque a lo mejor en el mundo no sepan quién es su autor, pero sí saben quién es él.

En su última gira de conciertos por Europa el panameño se encontró con fanáticos, incluyendo jóvenes, que coreaban Pedro Navaja.